Estimados lectores, espero disfruten el capítulo. Lamento la demora. Mil disculpas.
Besos miles y excelente semana para todos. Lou.
Capítulo
59.
Sorpresas.
Anouk.
Me
sentía mejor. Después de la transfusión, mi cuerpo percibió la energía
recorriendo cada tejido, cada célula. Mi corazón… No, mi corazón aún latía con
temor. Acompañaba el ritmo de esos otros latidos apenas perceptibles, de mi
bebé. Mi hijo, ignoraba el motivo de la angustia que lo rodeaba en mis
entrañas. Era tan pequeño, me necesitaba. Juro que hacía lo posible por no
perjudicar su existencia. Sin embargo era difícil. Muy difícil.
Las
puertas del ascensor se abrieron. La sala de guardia estaba llena de pacientes
y familiares. Camillas a los costados del pasillo, rostros compungidos,
doctores corriendo de un lado al otro. Bianca me abrazó antes de despedirse.
—Todo
saldrá bien. Debo regresar a la morgue.
—Gracias…
—¡Bianca!
¡Anouk!
—¡Marin!
¿Todo bien?
—¡No!
Digo, ¡sí! Quiero decir, perdón, Anouk, escucha, Ivan está en la habitación
cuatro, pidió hablar contigo.
—¡Qué!
¿Ivan? ¿Y Drank? ¿Y Drank? ¿Dónde está?
Hubo
segundos de silencio.
—Marin,
¿dónde está Iván? –preguntó Bianca.
—En
la habitación cuatro. Debes ir también, el director no está con él, tampoco
Branden, y… tú sabes… cualquiera que lo
revise puede ver algo… —bajó la voz—. Algo extraño.
—Okay,
Okay, vamos.
—¿Y
Drank? –susurré.
No
supe si caminé hacia el box cuatro o en realidad me arrastró Bianca. Mi sistema
nervioso creo, colapsó, y temblé. ¿Ivan había regresado solo? No… No podía ser…
Bianca.
Apenas
vi a Ivan, casi no lo reconocí. Estaba blanco y lívido, tenía los ojos cerrados
y sus labios parecían transparentes. Una enfermera lo cubrió con una sábana
para darle calor y preparó un suero. De inmediato me interpuse.
—Está
bien, Triny. Yo me encargo.
—¡Pero
doctora cómo se va a encargar si el chico no está muerto!
Por
temor de que viera algo anormal, cubrí la cabeza con la sábana.
—Ahora
lo está.
Triny
me miró espantada.
—Es
un chiste para distender, es familiar, no te preocupes. Necesito que llames al
doctor Arve, por favor.
—El
director se encuentra con su hijo en el ala derecha del hospital, donde
ingresan las ambulancias. En el sector de “Emergencias” Hay un herido grave.
—Pues,
lo llamas igual, por favor. Dile que es urgente.
—¿Un
herido grave? –interrumpió Anouk.
Antes
de salir la enfermera la miró.
—Sí,
tiene perforado el estómago. Lo encontraron en las alcantarillas.
El
suelo pareció hundirse a nuestros pies. Supe que era Drank…
En
ese instante antes de que Anouk saliera corriendo junto a la enfermera, su
hermano habló.
—Anouk…
Se
acercó en un mar de lágrimas.
—Ivan…
—Anouk,
te lo prometí, volví con él…
Cerró
los ojos, y se desmayó.
Gina.
Lavaba
la vajilla en la cocina después que Hauk me había ayudado a levantar la mesa.
Habíamos cenado todos juntos en familia como hace mucho no lo hacíamos. Incluso
había llegado Burnaby con su esposa Agot. Bua nos había acompañado pero Nilsen
la había venido a buscar en su coche con su madre. Debo confesar que mi futura
consuegra me cayó muy bien. Parecía una señora educada, de sonrisa amable y
permanente. Su atuendo era algo extraño. Bua me había contado que había vivido
mucho tiempo en la India y que había adquirido costumbres de sus habitantes. Se
notaba muy mística y preocupada por el medio ambiente. Eso me parecía
maravilloso, ya que sería parte de nuestra familia, y nosotros, los lobos,
compartíamos la misma preocupación.
Mike
y Chelle continuaron de sobremesa, y aunque el Huilliche no probó bocado como
era natural, nos acompañó bebiendo un café preparado por su chico. Fue
maravilloso reunir a todos mis hijos. Saber que todos estaban vivos. Después de
la catástrofe hubo muchas pérdidas y debía agradecer que la tragedia no hubiera
tocado mi hogar. Ya era bastante con la muerte de mi esposo, que aún me dolía
cada minuto de mi vida. Lo extrañaba, lo necesitaba. Sin embargo, debía
mostrarme fuerte. De lo contrario la familia se desmoronaría, y eso a mi amado
esposo lo hubiera entristecido. Ignoraba si al partir de este plano terrenal él
nos podría contemplar. Es una fantasía que tenemos muchos de los que nos
quedamos. Si era cierto, nunca lo sabríamos, solo hasta que nos tocara partir.
Prefería pensar que mi esposo se encontraba entre nosotros aunque no lo
pudiéramos ver.
Antes
de cerrar el grifo me sobresalté al escuchar la voz tras de mí.
—Agua.
¿Sale por allí?
Me
giré y vi a Gerda.
—¡Hola!
Sí, es un grifo… Puedes beber del dispenser –señalé el botellón sobre la mesada—.
Creo que es más seguro después del volcán… Has estado recluida. No te vi en la
mesa. Pero está bien, sé que debe ser difícil tu estadía entre nosotros.
—Estaba
en el bosque. Bebí savia. Los árboles saben diferente que en el bosque de mi
hogar –susurró.
—Entiendo…
Debes tener cuidado con los restos de ceniza.
—¿Daven
y Odin?
—Pues,
Daven está en la habitación de Mike con su niño. Y Odin en la cabaña de Tim, un
amigo.
—Ah…
—Puedes
descansar con Miyo y Thashy. Ambas descansan en la habitación de Bua. Es mi
hija. ¿No la conociste?
Negó
con la cabeza.
—Ya
se fue con su pareja. Él es humano.
—¿Sabe
el secreto de los lobos?
—Sí,
confiamos en él. ¿Quieres descansar? Te llevaré a la habitación.
—Gracias.
—Estarás
cómoda con las chicas vampiresas. Solo será mientras Sebastien Craig no se
organice. Kirkenes es bonito y tranquilo. Te gustará.
—Gracias...
¿Quiénes son los que viven en el corazón del bosque?
—¿Fuiste
hasta allí? –me sorprendí—. Son los sami. Una tribu legendaria. No…
—No
te preocupes, no me he dejado ver, menos he asesinado a alguno.
Sonreí.
—Disculpa,
es que siendo un vampiro debes tener hambre.
—No
es mi territorio. Adrien siempre nos enseñó la cautela. Solo me llamó la
atención que ellos vivieran casi como nómadas. Parecían recién instalarse.
—Es
que el volcán los hizo huir. Ahora regresaron. Hace centenas de años que es
parte de su territorio. Aunque ellos no lo llamen así. Piensan que todo es
prestado por la naturaleza.
—Entonces,
¿ustedes y ellos viven en paz?
—Sí.
Eso tratamos los lobos. De no perjudicar otras razas.
—Bien…
Quería agradecerte tu hospitalidad.
Sonreí.
—De
nada. En lo que pueda ayudarte, lo haré.
—Lamento
la actitud de Daven. Debes disculparlo, él…
—No
te preocupes, puedo llegar a entenderlo. Todos necesitamos un tiempo.
—Sí…
Aunque creo que no nos repondremos de la muerte de nuestras pareja.
—Ya
somos tres –mis ojos se llenaron de lágrimas.
Di
dos pasos hacia ella y titubee. Ella me miró… Se acercó, y me abrazó.
Me
aparté después de varios segundos y sonreí.
—Sean
bienvenidos a nuestra reserva.
—Gracias.
—Mamá…
Giré
hacia la puerta para ver a Mike. Tras de él, Chelle.
—Mike,
hijo… ¿Qué necesitas?
Ambos
se acercaron mientras Gerda se retiraba.
—Chelle
quiere hablar contigo.
—Oh
Dios, no digan que hay problemas –me preocupé.
—Descuida
–me abrazó—, no ocurre nada malo.
—Okay.
¿Qué quieres decirme, Chelle?
El
vampiro se acercó y sus ojos púrpura me miraron fijos.
—Gina,
yo…Bueno, esto no es nada improvisado, yo…
—¡Habla
Chelle, por favor!
Mike
sonrió.
—Está
nervioso, mamá.
—¿Por
qué? Si no ocurre nada malo.
—Es
que –volvió a hablar Chelle—, es importante para mí. Es un tema muy importante.
—Dime,
entonces…
—Pues,
yo… quiero pedirle formalmente…la bendición, o como se diga o use entre
ustedes…Yo… quiero casarme con Mike.
Mike
rio.
—¿Lo
ves? No era tan difícil.
—Aún
no respondió –murmuró Chelle.
Reí
y extendí los brazos.
—¡Me
parece una bella propuesta! Estaré encantada de que seas mi yerno.
Me
abrazó con una alegría desbordada.
—Me
pone feliz de verlos bien y enamorados. Que tengan un proyecto en común y por
sobre todas las cosas, sé que se cuidarán mutuamente.
—No
tenga la menor duda, Gina.
—¿Cuándo
piensan casarse?
—Pensamos
que en un mes, no sé si encontraremos fecha antes de diciembre –agregó Mike.
—No
he podido regalarle el anillo pero lo compraré muy pronto –dijo Chelle.
—El
anillo es lo de menos. Su promesa de amor es lo que vale. Y no olvido la vez
que te has jugado para salvar a Mike. Sé que serás excelente compañero. Los
felicito, de verdad –reí y los abracé fuerte.
Me
ponía feliz que Mike hubiera encontrado el amor, no importaba si no era entre
los lobos. Como Bua con el humano. La vida… la misma que a veces te quita lo
preciado, pero también te regala la felicidad envuelta en cajas de sorpresas,
que quizás jamás imaginas. Solo debes estar atento para no dejarlo pasar.
Sebastien.
Sentado
en el salón de conferencias del hotel, mi cabeza daba vueltas con posibles
soluciones que fueran lo más expeditas posibles. Había citado a mis dos
hermanos para que juntos me ayudaran a resolver las consecuencias de la
catástrofe. Lo cierto que por más que fuera el mayor de los tres, y heredero
del liderazgo de mi padre, necesitaba escuchar ideas y soluciones, de quienes
también merecían tomar decisiones.
Me
puse de pie y me dirigí al bar junto a la ventana. Me serví un whisky, y observé
a través de los grandes cristales parte de la ciudad. La penumbra era la reina
de las calles, pisábamos el invierno, y había sido una suerte que el volcán no
hubiera entrado en erupción en total oscuridad. Las calles contaban con luces
de emergencia, y trabajadores municipales ponían todo su esfuerzo en reparar
los semáforos, barrer calles y aceras. Los bomberos y la policía, poco a poco
se retiraría a descansar después del arduo trabajo. Los ciudadanos jamás habían
pensado vivir algo así. Ahora, muchos humanos regresarían a sus hogares. Sin
embargo no abandonaría el temor por mucho tiempo. Como yo, como los vampiros,
como los lobos.
Lenya
y Scarlet entraron al salón.
—¡Qué
bueno llegaron! Siéntense, tenemos que hablar. ¿Vinieron juntos?
—No.
Nos encontramos en la puerta. Vengo de la Jefatura.
—Y
yo de la terraza del aeropuerto. Tuve que buscar un punto alto para disipar la
tormenta.
—Bien
hecho, hermano. Lamento no haberte ayudado con eso.
—Olvídalo,
tenías bastante buscando a esa rata. Por lo visto, nadie la vio.
—Nadie.
De todas formas Ron, Numa, Douglas, y los lobos estarán alertas.
—Quizás
Louk se confundió, y no era ella –Scarlet cogió mi vaso de whisky y bebió un
trago.
—No
lo sé. El lobo dijo que Ivan lo había asegurado. No creo que se hubiera
equivocado. ¿Quieren beber algo?
—No,
gracias. Entonces, ¿dónde está? –Lenya se recostó en el respaldo y me miró.
—Ojalá
que muy lejos.
—Creí
que después de lo ocurrido con Agravar, no regresaría –mi hermana se puso de
pie y se sirvió un whisky.
—¿En
serio, Scarlet? ¿No la conoces? Ya pasó tiempo suficiente. Es obvio que tarde o
temprano volvería a la carga –suspiré—. No parará hasta conseguir su objetivo.
Pero no se lo vamos a permitir.
Scarlet
se sentó, deslizó su mano por la mesa hasta coger la mía.
—Te
ves agotado… y triste. Te conozco. Sé que perder la mansión no fue nada fácil.
—Hay
cosas peores… Tranquila. Me siento mejor –acaricié su mano delgada y fría—. De
hecho, los reuní porque quiero que veamos juntos la salida. Charles nos ofreció
su casa y también contamos con el hotel. ¿Tienen decidido que hacer?
—Aceptaré
la invitación de Charles. Mi hembra y los niños estarán cómodos allí.
—Liz
estará feliz rodeada de la familia –acoté.
—Feliz
no… Feliz estará cuando Drank regrese con vida –Lenya bajó la vista.
—¿Se
sabe algo más? –pregunté a Scarlet.
—Nada
por ahora. En cuanto a quedarnos a vivir, lo haremos en el hotel hasta
encontrar una casa. No te preocupes, ya era hora de independizarnos con
Grigorii.
—Me
alegro por ustedes. Aunque… Estaba pensando si comprar una casa en la ciudad. Buscar
un inmueble suficientemente grande, no lo sé. O… Irnos de Kirkenes. ¿Ustedes
que piensan? Bergen, por ejemplo. Es un bello lugar.
—No
quiero irme de aquí, lejos de las cumbres.
—Tampoco
yo.
—Okay.
Pienso que a Bianca tampoco le gustaría la idea. Tienen razón.
Unos
tímidos golpes sonaron en la puerta.
—¡Adelante!
George
entró respetuoso como siempre.
—Señor
Craig, lo busca el señor Mijaíl, es urgente.
—Hazlo
pasar, por favor.
Me
puse de pie y tragué saliva. Mijaíl sabía de la reunión. No interrumpiría por
cualquier motivo.
Apenas
entró, avanzó hacia mí preocupado.
—Mijaíl,
¿qué ocurrió? ¿Anouk está bien?
—Eso
espero, hay noticias, Sebastien. Los encontraron en la costa.
—¡Por
fin!
Scarlet
y Lenya se pusieron de pie preocupados.
—Los
llevaron al hospital. Bianca está allí... Me dijo que debes ir urgente.
—Mierda.
¿Cómo están? –pregunté.
—No
sé mucho de Drank, pero tienes que venir. Hay problemas con Ivan.
—Iré
contigo –dijo Scarlet.
Bianca.
Después
de reanimar a Ivan, lo tranquilicé. Le dije que acudiría a un doctor que sabía
sobre nosotros. Que por nada del mundo saliera de la habitación. Aunque
respiraba con dificultad, asintió en silencio.
Me
apresuré para llegar hasta Olaf Arve y comunicarle que necesitaba su ayuda.
Debía encargarse de Ivan para que otro doctor no lo hiciera y descubrir su
naturaleza. Me dijo que me quede tranquila y partió sin demora, mientras yo me
dirigía a encontrar a Anouk en “Emergencias”.
Apenas
la vi, estaba tiesa, de pie frente a la puerta de un ascensor.
—¡Anouk!
¿Dónde está Drank?
—Pude
verlo por segundos. Lo llevaron al quirófano junto con un doctor… Mianovich
creo –sollozó—. Me dijeron que no podía acompañarlo. ¡Bianca, quiero estar con
él!
—Tranquila,
sube al segundo piso. Aguarda allí. Si alguien te reclama dile que eres hermana
de la doctora Bianca Craig. No entrarás al quirófano pero estarás más cerca. Está
en buenas manos no te preocupes. El doctor Mianovich es excelente cirujano.
—Bianca…
Tengo mucho miedo.
La
abracé.
—Todo
saldrá bien –escucha—. Debo irme con tu hermano. Puede haber algún problema.
—Sí,
ve. Prometo ser fuerte. Esperaré donde me has dicho ¿En cuánto puedas
regresarás? –se limpió las lágrimas.
—Por
supuesto. Espérame en el segundo piso.
Regresé
todo lo rápido que pude. Mi corazón latía alocado. Por momentos me había
olvidado que no era una chica de quince corriendo carreras y menos con un bebé
por venir. Pero la situación lo ameritaba. Al menos Ivan y Drank se encontraban
vivos y seguramente saldrían airosos. No podía ser de otra forma para un
vampiro y un lobo tan fuertes.
Antes
de llegar Mijaíl salió a mi encuentro.
—Bianca,
¿se sabe algo?
—Sí,
tranquilo. Te contaré mientras vamos a la guardia. Iván se encuentra con el
doctor Arve. Él sabe sobre nosotros y lo atenderá sin problema.
—¡Qué
suerte! Llamaré a Sasha.
De
pronto, unos gritos nos detuvieron.
—¿Qué
ocurre, Bianca?
A
medida que avanzábamos, el temor se apoderó de mí.
—Mijaíl,
creo que es la habitación de Ivan. Hay dos enfermeras tratando de abrir la
puerta.
—¡Cielos!
Antes
que pudiera entender que estaba ocurriendo Triny salió a mi encuentro.
—¡Doctora!
¡Algo malo está ocurriendo con el paciente! ¡El doctor Arve gritó y la puerta
está con traba!
Miré
a Mijaíl aterrorizada.
—Mijaíl,
avisa urgente a Sebastien. Está en el hotel.
Olaf Arve.
Cuando
llegué el joven estaba sentado en la cama. Cerré la puerta y la trabé.
—Soy
el doctor Arve, tranquilo. Soy amigo de los Craig. Te ayudaré. ¿Cómo te llamas?
El
joven no respondió. Llevó su mano a la garganta con la vista clavada en el
suelo.
—Tranquilo.
Trata de respirar profundo.
Noté
que había arrancado el suero y respiraba agitado.
—El
suero te ayudará a hidratarte. No es sólido así que no tendrás problema.
Recuéstate.
Él
levantó la vista y me miró fijo. Tenía las pupilas dilatadas. Emitió un sonido
gutural extraño y se encogió como si le doliera la boca del estómago.
—¿Qué
tienes? ¿Sientes dolor?
Asintió
apenas y me acerqué para ayudarlo. Él puso su mano en alto como tomando
distancia de mí.
—Déjame
ayudarte. ¿Qué sientes?
Sus
ojos me miraron con clara desesperación, y murmuró…
—Hambre.
Scarlet.
Mientras
iba en camino me comuniqué con Grigorii. Él descansaba en el hotel, pero al
escuchar que teníamos un grave problema con un vampiro, no lo dudó y acudió a la
ayuda. El panorama sería complicado, y me di cuenta que lo era más, cuando
descubrí la cantidad de humanos tratando de abrir una puerta. Cuando Bianca nos
contó en breve lo que podía estar ocurriendo, comprendí que no era el problema
que pudieran lograr abrirla, todo lo contrario… era que descubrieran el gran
secreto que guardaba la habitación. Un vampiro famélico con un humano a la
merced.
Gracias
a mi uniforme de oficial logré que los humanos se calmaran. Así todo estaría
bajo control. En realidad, estaba muy lejos de estar segura. Sin embargo,
necesitaba a todo el mundo fuera de allí.
Grigorii
llegó junto con Vikingo. Entre los tres, logramos apaciguar los ánimos. Marin
también ayudó apartando a pacientes y enfermeras, que solo repetían que algo
malo estaba ocurriéndole al doctor que gritaba.
En
cuanto estuvo despejando, al menos, para que ojos curiosos no pudieran captar
lo que había adentro, Sebastien quebró la traba de un puñetazo y entró con
Mijaíl, Lenya, y Bianca. No podía ver desde la mitad del pasillo. Solo reinaba
el silencio…Cielos…
Bianca
fue la primera que salió. La siguió Lenya. Me acerqué apresurada y pregunté.
—¿Qué
ocurrió?
—Scarlet,
algo terrible pasó.
—¡Pero
dime!
—Tenemos
un vampiro nuevo entre nosotros –dijo Lenya.
Abrí
mi boca y no articulé palabra en segundos.
—¿Qué
haremos?
—No
lo sé –sollozó Bianca—. Estoy muy apenada, yo le dije que lo atendiera.
—Bianca,
tú no ibas a saber qué ocurriría –la tranquilizó Lenya.
—Pasó
mucho tiempo sin alimentarse, debí suponerlo.
Sebastien
salió de la habitación, y trató de cerrar todo lo que podía la puerta. Caminó
hacia nosotros y abrazó a una Bianca desconsolada.
—Cariño,
todo saldrá bien. Mijaíl se quedará con Ivan y lo contendrá. Hay que sacar a
Olaf de allí. No está consciente y tardará en despertar.
—Y
quizás no de la mejor forma –agregó Lenya.
Pero
como la vida cuando te quiere complicar lo hace con todas las letras, el hijo
de Olaf Arve, seguramente alertado por el personal, corrió por el pasillo hacia
nosotros gritando por su padre.
Oh
oh…
Sebastien
le cortó el paso y trato de calmarlo. Casi una misión imposible.
—¿Dónde
está mi padre? ¿Qué le ocurrió?
—Tranquilo.
Ven, debemos hablar. Acompáñame.
—¿Mi
padre está bien?
—Sí,
y de ahora en más será difícil que muera –susurró Lenya.
—¡Lenya!
¿Quieres callarte? –protesté.
Bianca
se había sentado en una silla cercana, al parecer no se encontraba muy bien. Me
acerqué y ofrecí traerle agua. Los nervios que había pasado no eran buenos en
su estado.
—Debo
ver a Anouk, están operando a Drank. No puede estar sola.
—Lenya
quedará contigo. Iré por ella.
—Gracias,
está en el segundo piso.
Lenya
se acercó junto con Grigorii y Vikingo.
—Ya
llegaron más oficiales para controlar la gente. ¿Qué ocurrió en la habitación?
–preguntó Vikingo.
Grigorii
me miró y yo a él.
—Pues…
aún no se puede entrar allí pero manejaremos esto, Vikingo. No te preocupes
–sonreí apenas y me puse de pie—. Cuiden a Bianca. Iré a ver a Anouk.
—¿Qué
quieres que yo haga, amor? –Grigorii lucía preocupado.
—Espera
a Sebastien, todo dependerá de él.
Anouk.
Scarlet
trataba de contenerme sentada junto a mí. Esa pequeña antesala al quirófano
parecía una cárcel. Necesitaba salir de allí y entrar para ver a Drank. Poder
hablar con él, decirle que estaba allí, y que todo iba a salir bien. Tenía que
salir bien.
—¿No
hace mucho tiempo ya? ¿No debería salir el cirujano y decirnos que terminó?
—Tranquila,
esas operaciones deben ser delicadas y duran bastante tiempo. Todo estará bien.
—Bianca
me dijo que está en buenas manos.
—¿Lo
ves?
—Pero
ya hace tres horas y no sé nada de Drank.
—Calma
o te hará mal. Debes cuidarte, estás embarazada. Piensa en tu bebé.
—Sí…
Lo sé. Es que es inevitable. Siento mucha ansiedad y tengo…
—¿Hambre?
–me miró horrorizada—. Si tienes hambre sal a cazar lejos, muy lejos. Yo me
quedaré aquí hasta que regreses, no te preocupes. Vete, ya tuvimos problemas
suficientes.
—No,
no iba a decir “hambre”. Iba a decir que tengo náuseas. Debe ser los nervios.
Pero… ¿De qué problemas hablas?
—¿Yo?
¿Qué problemas?
—Tú
dijiste, tuvimos problemas suficientes.
—Ah…
No, es que… Bueno… el volcán, el tsunami, Ivan y Drank perdidos… Puf…
—Okay,
si fue todo horrible.
En
ese instante un doctor de bata salió por las puertas de vaivén del área
restringida. Se quitó la cofia y nos miró.
—¿Alguien
de ustedes es familiar de Drank…?
—¡Yo!
–lo interrumpí y me puse de pie de un salto.
—Okay,
detuvimos la hemorragia interna, la intervención fue complicada pero salió
bien. Fue determinante la ayuda que ha recibido antes de llegar al hospital. Hay
que esperar su evolución las primeras veinticuatro horas. Está débil. Ahora
dependerá de él.
—¡Gracias!
–sonreí.
—Muchas
gracias, doctor.
—De
nada. No podrá verlo por el momento. Quedará en terapia intensiva.
—Por
favor, solo quisiera verlo unos minutos –supliqué—. ¡Por favor!
Suspiró
y pensó unos segundos.
—No
es aconsejable, debe descansar.
—No
le hablaré, solo quiero verlo. Por favor…
—Bien…
solo unos minutos. Avisaré a la enfermera.
—Muchas
gracias.
Scarlet
me abrazó.
—¿Has
visto? Todo salió bien.
—¡Sí,
sí! Solo hay que esperar. Y se recuperará porque es fuerte.
—Por
supuesto.
En
ese instante, las puertas del ascensor se abrieron. Louk salió apresurado y en
cuanto nos vio se acercó preocupado.
—¿Se
sabe algo de Drank?
—La
operación salió bien, hay que esperar su evolución.
—¡Qué
alegría! Pronto estará de vuelta en la reserva, verás.
—Pasé
muchos nervios y debo agradecerte tu ayuda para encontrarlo, Louk. Gracias.
—Es
lo que debía hacer por un amigo. Tú trata de estar tranquila, por ti y el bebé.
Debes cuidarte. Aún te falta tiempo para el parto. No es el caso de Bianca que
ya tendrá su niño en poco tiempo.
—Aún
le falta llegar a diciembre –sonrió Scarlet—. Y tendré a mi sobrina en brazos.
—Pues,
me temo que no esperará a diciembre.
—¿Qué
dices?
—¿Qué?
—Acabo
de venir de planta baja y por lo que escuché a Lenya Craig, a Bianca la
llevaron a sala de parto con contracciones.
Scarlet
murmuró un “¡Ay, cielos!” y corrió despavorida hacia el ascensor.
Uy Bianca va tener un bebe. Genial fragmento. Extrañaba leerte. Te mando un beso.
ResponderEliminar¡Hola Citu! Gracias por comentar. Siii parece que nacerá Odette. Pasaré por tu blog a ponerme al día en breve. Besotes miles.
EliminarHola, Lou
ResponderEliminarEncantada de estar en tu blog y encantada de leer un nuevo capítulo
Sé que todos tus queridos personajes han sufrido mucho por Ivan y por Drank... Te aseguro que yo también
Bueno, está claro que Olaf Arve va a ser un vampiro más... Ivan no ha podido contenerse... Es peligroso estar cerca de un vampiro hambriento, estoy convencida de que Ivan sentirá lo que ha hecho
A pesar de la tragedia vivida, Gina tiene motivos para sentirse agradecida... Todos sus hijos están vivos... Sí, yo también pienso que debe ser valiente y fuerte por sus hijos... y porque también creo que su esposo está entre ellos, muy cerca de ella, aunque ella no pueda verle
Bueno, creo que vamos a tener una próxima boda... Me alegro por Chelle y por Mike... Merecen ser felices
Y creo que pronto conoceremos a la nueva hija de Bianca y Sebastien... Yo ya les doy la enhorabuena
Y a ti te doy la enhorabuena por este capítulo, por tus novelas, por ser una excelente y gran escritora... Y por ser como eres, tan grande y sencilla... Tan elegante
Te mando un fuerte abrazo, muy fuerte
¡Hola querida Mela! Ante todo gracias por tus palabras, siempre me dan ánimo, y quiero que sepas que eres una de las grandes lectoras que impulsa que vuelva a escribir. Gracias.
EliminarOlaf Arve se ha convertido e Ivan no lo tenía previsto. Creo también al igual que tú, que se sentirá arrepentido.
Te confieso que la conversión no fue pensada al comenzar el capi, no sé como ocurrió. Son esas cosas extrañas de las musas entrometidas, a veces salen bien.
Gina a luchado por su hogar tras esa enorme pérdida de su compañero. Creo que como mamá ha hecho un gran trabajo.
Y pronto habrá boda y un nacimiento. Espero cumplir las expectativas ya que sé
que les gusta leer sobre noticias buenas.
Muchas gracias nuevamente por tus palabras, sobre todo viniendo de una escritora con gran talento como tú. Un honor tenerte aquí. Besotes miles amiga.
Todo se esta arreglando y eso esta bien porque la vida es bastante dura.Me ha gustado mucho.Besos.
ResponderEliminarHola Ramón! Muchas gracias por comentar. Sí la vida es dura. Ojalá pueda brindar un rato de entretenimiento con mis letras. Muchas gracias por leerme. Abrazo fuerte.
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